diciembre 26, 2010

Lo que me deja el 2010

Llevo una semana pensando en mi 2010, en cómo lo viví y en cómo está terminando. Lo he repasado en mi cabeza con imágenes, personas y experiencias, y cada vez que lo hago me doy cuenta que ha sido un año que he disfrutado mucho y me siento lista para el año que sigue.

Mi 2010 no comenzó nada bien. Incertidumbre, miedo, impaciencia, inseguridad...todo esto me abrumaba a diario, incluso a diez días de que 2009 terminara y al menos dos meses después de haber empezado el 2010. Era como si todo me dijera que mi ciclo en DC había terminado pero una pequeña parte de mí, estuviera segura de que todavía había algo más.

No me fue fácil seguir mi instinto, ese que se empeñaba por abatir la incertidumbre y demostrarme que en efecto mi tiempo aquí no había terminado, tuve que confiar...simplemente confiar. Confiar en mis fortalezas y habilidades, en mi fuerza y corazón, en la gente que me decía que todo saldría bien.

Esa confianza fue la que me motivó para seguir, a pesar del cansancio y de lo lejos que se vislumbraba una nueva oportunidad...simplemente, no me di por vencida y aquí estoy terminando otro año más en DC.

Ha sido un año loco e intenso del que he aprendido y sigo aprendiendo...

...que aunque raye en lo optimista-superación personal-discurso de Obama- es posible superar las expectativas que uno tiene sobre sí mismo, que para ser grandes debemos primero ser conscientes de todo lo grande que podemos lograr.

...que ser un "control freak" no es bueno y hace daño. Que es cuestión de aprender a discernir entre aquellas cosas que no puedes controlar pues aún cuando dediques todos tus esfuerzos y energías en ello, si no está en tí, entonces es mejor dejar que las cosas fluyan por sí solas.

...que aunque pareciera que la gente se olvida de tí porque vives en otro país, realmente la distancia no aleja sino une más, solo es cuestión de voluntad.

...que la soltería nos gusta y nos asusta.

...que los estereotipos existen y que son necesarios pues hacen nuestra vida más fácil, solo hay que tener cuidado porque suelen acortar nuestra visión de la realidad. Se me ocurren algunos ejemplos,

- aprendí que los italianos son rudos y no tan guapos, que los franceses son amables y aunque la imagen de París está llena de cliches, la realidad es totalmente lo contrario a ellos. Me encanta y viviría ahí por siempre.

- aprendí que si bien, hay "gringos" etnocéntricos, cuyo conservadurismo los hace ignorantes y cerrados...también hay muchos que valen la pena, cuyo idealismo te contagia y te permite conocerlos mejor como cultura y nación; que tienen una forma muy particular de divertirse. Que son capaces de superar los estereotipos que tienen sobre los demás...tan es así, que sé de algunos que sin ninguna objeción, adoptaron a una "little mexican" dentro de su "clan".

Y seguro que aprendí muchas cosas más que en este momento no puedo convertir en oraciones. Solo quiero terminar diciendo que durante casi 3 años de vivir en D.C. he vivido varios ciclos y he sido capaz de cerrarlos bien antes de comenzar otro. Y creo que así en general vamos viviendo la vida, pasando de un nivel a otro -algo así como en los videojuegos...no podemos pasar a otro nivel sin haber terminado uno previo.

Puede que esos ciclos coincidan con la conclusión del año pero puede que no, sin embargo creo totalmente que cada enero representa una oportunidad nueva y diferente y que nunca está de más, evaluar lo que tenemos y con ello, definir lo que queremos para el año que empieza.

A cinco días de que termine 2010 y con ello, una década muy importante en mi vida...quiero agradecerles su compañía, su apoyo, su alegría y buena vibra, todos los momentos y locuras compartidas, todas las pláticas, la paciencia y toda la fuerza que me envían.

Que tengan un gran y feliz 2011

diciembre 16, 2010

La mujer habitada

Para quienes disfrutan el género del realismo mágico, recomiendo ampliamente este libro. Escrito por la autora nicaragüense Gioconda Belli, es una historia sobre la rebelión femenina tanto en el aspecto social como político. No es una novela del extremo feminista, sino un relato sobre cómo la conciencia del propio ser origina importantes cambios sociales que si bien suenan idealistas en un principio, pueden materializarse de acuerdo a la voluntad de quienes sueñan con concretar las utopías que habitan en sus mentes.

Mal por mí porque nunca había escuchado de esta autora ni de este libro, pero al mismo tiempo, bien por mí por haberla descubierto -aunque haya sido para mi satisfacción personal.

diciembre 15, 2010

inquietud de ser distinto

Fernando Chávez Castañeda, escritor mexicano, ha escrito uno de los varios libros que sigo sin terminar y al mismo tiempo, sigo disfrutando al leer; el título, "Fernanda y sus mundos secretos". Este cuenta distintas historias de una niña que se sentía y era diferente... diferente a los esquemas marcados por la sociedad pero al mismo tiempo, similar a los secretos que esa sociedad guarda, lejos de su vista y la de cualquier otro que se atreva a explorar.
Son historias de aquellos que son diferentes a los demás. Parecen grandes fantasías pero esconden mucha realidad.

En lo personal, siempre me he sentido un bicho raro. ¿Por qué? Porque siendo niña me crié en un círculo rodeado de niños, los primos más cercanos a mí eran hombres... aún cuando tuve Barbies y juguetes de niñas también jugué con el barco pirata, y partidos de basquet ball y americano que aunque no entendía a la perfección, me divertían a montón. Y porque cuando empecé a relacionarme con niños y niñas de mi edad pero ajenos a mi familia y amigos, me sentía mal de decir que un ojo morado me lo había ganado después de lanzar la pelota en una tarde de viernes con mis primos. Eso me hacía distinta porque rompía mis propios paradigmas, sobretodo aquellos impuestos a partir de las estrictas diferencias de género. Me seguí sintiendo bicho raro porque a mi primer novio le dije que me gustaba y empezamos a andar, al segundo le dije lo mismo y sé que si no hubiera sido por eso, nunca habríamos andado... Si romper esquemas me hace un bicho raro, entonces me gusta serlo.

Soy la única de mis amigos que decidió aventurarse y salir del país, mudarse a una ciudad donde no conocía a nadie y empezar de cero.

Recuerdo mucho una de las primeras clases de mi carrera, Relaciones Internacionales. Durante el primer semestre, en cada clase nos hacían presentarnos y contestar varias preguntas entre las cuales debíamos contestar, ¿por qué decidiste estudiar esta carrera? La respuesta más común: porque me gusta viajar, me gustaría ser Embajador(a). Y yo, ante tal respuesta, pensaba, "¡Claro!, ¿A quién no le gusta viajar? ¡Por favor! qué tipo de respuesta es esa!" Pero después de unos años, me di cuenta que no cualquiera está hecho para viajar ¿Por qué? Porque resulta salir de tu zona de comfort, enfrentarte a lo desconocido y sobrevivir ante ello.

Y por tanto regreso a eso del ser diferente...a mí me gusta confrontarme con lo que es distinto a mí y aprender de ello. Llevo ya casi tres años fuera de mi zona de comfort, viviendo en un país extranjero, con una cultura ajena a mí y he aprendido que todos somos tenemos un cierto grado de rareza, la cual le da sabor a nuestra vida.

En mi caso, asumo lo de bicho raro porque soy honesta, jetona y a veces, grinch. Pero esa es la forma en la que me expreso y manifiesto lo que soy, no puedo ser hipócrita ni prentender que las cosas me molestan o emocionan cuando no. Nunca fui la niña popular de la escuela aunque me juntara con la gente popular, nunca he sido la niña coqueta a la que todos buscan... pero siempre he sido a la que buscan para encontrar un buen consejo, una plática honesta y un momento de grata compañía.

Descubrir quién eres y respetar tu esencia es un proceso difícil pero una vez que lo descubres, es importante hacerlo consciente de tal manera que nadie sea capaz de robar o negar tu esencia. Por eso, me gusta ser un bicho raro y doy gracias por eso.

diciembre 11, 2010

this is how it works...

This is how it works
You're young until you're not
You love until you don't
You try until you can't

You laugh until you cry
You cry until you laugh
And everyone must breathe
Until their dying breath


No, this is how it works
You peer inside yourself
You take the things you like
And try to love the things you took

And then you take that love you made
And stick it into some
Someone else's heart
Pumping someone else's blood

And walking arm in arm
You hope it don't get harmed
But even if it does
You'll JUST DO IT ALL AGAIN