diciembre 21, 2009

inquietud de reformular


Han pasado casi ocho meses desde mi última entrada y sí que está mal. He pasado este tiempo postergando el ejercicio de escribir mis inquietudes diarias (postergadora, procastination al cien), aunque lo estuve haciendo de la manera convencional -dígase en papel, ahora sí siento una urgencia de integrarme de lleno a la blogósfera.

En este sentido, voy a aprovechar que termina el 2009 para cerrar el relato de estas inquietudes, las cuales empecé a escribir hace tres años de manera muy personal y que si bien han ido madurando, creo que ya cerraron su ciclo. Sí, hoy estoy cerrando una etapa de inquietudes que no encontraban otro cauce más que el verse plasmadas en un blog...un poco de todo y nada, ¿lo pueden notar?

Estoy por cumplir dos años de haber venido a vivir a Washington, D.C. y ciertamente, esta ha sido LA experiencia de mi vida -sobretodo porque apenas tengo 27 (uff). Estudié relaciones internacionales y los colegas no me dejarán mentir cuando digo, que es una carrera complicada. La complicación está en el hecho que te conviertes en un sabelotodo, alguien con la supuesta capacidad de absorber mucho conocimiento e idealmente, tener capacidad de procesar/analizar toda esa información para resolver un escenario específico...para tomar decisiones. Tal vez me dirán que eso aplica para todas las carreras, pero aquí el detalle es que tienes que aprender de casi todas las materias: historia, literatura, economía, idiomas, etc. El peligro que corres es el de perderte en el abismo y nunca lograr enfocarte...empiezas queriendo cambiar el mundo, cambiar el sistema y terminas integrándote al sistema y abandonando cualquier indicio de los ideales que tenías durante la carrera. O puede que no suceda tan drásticamente.

En mi caso, comencé a trabajar antes de terminar la universidad y mi primera gran experiencia laboral tuvo como escenario una industria casi desconocida por mí, las relaciones públicas. Sin entrenamiento, sin bases teóricas, sin ninguna escuela más que el día a día en la oficina, así comencé a aprender de las RRPP. Poco después, me convertí en consultora...haciendo RRPP para distintas empresas, en distintas industrias, continuando con mi vocación de todóloga... esa que había comenzado en la universidad. Ya no me sentía tan desenfocada, porque ahora además del aprendizaje académico comenzaba a especializarme. Decidí quedarme en esta industria, para aprender más y lograr enfocarme al cien por ciento en la práctica. Al día de hoy, puedo decir que llevo cuatro años dentro de la industria y he crecido como profesional, sobretodo al estar en Estados Unidos -donde la industria es ENORME y PODEROSA, tengo a la mano información de las últimas tendencias, testimonios, casos, estudios... que de repente he perdido en la inmensidad de mi mente todóloga.

Ya no más, ahora empezaré mi blog.. en inglés, para perfeccionar esto de la escritura y el tema... el aprendizaje que he ido acumulando y que cada segundo se aparece con nuevas cosas. Prometo que será ordenado, frecuente y con mi esencia! (la de Joy, Stitch, Yogui, la mexicana, todas esas juntas)

Mis inquietudes no han terminado, pero sí han cambiado y creo que eso es positivo, o al menos resultado de que mi persona, mi mente ha ido descubriendo, redefiniendo, reformulando y es hora de hacerlo consciente.

Mis inquietudes han sido sin duda la inspiración para llegar al lugar donde estoy hoy -física, emocional, profesionalmente. La inquietud de conocer gente nueva y también buena; de conocer nuevos lugares, e incluso culturas y tradiciones distintas; de entender mi origen, mis reacciones, acciones y también expectativas.

La inquietud que hoy me inspira, la que hoy me mueve a cerrar este ciclo es..la de lograr ser mejor.

A todos los que han estado en este camino, a todos los que han sido parte de mis inquietudes, a quienes las han hecho posible e incluso a los que han terminado con algunas (creo que muy pocas), ahora es momento para decirles GRACIAS...y sigan pendientes porque nos falta mucho por escribir!!!

abril 09, 2009

inquietamente sentada pensando en razones

La primavera llegó finalmente, aún cuando el frío no se va...el sol ya sale y empieza a calentar. Hoy es jueves y la oficina no abrió, y en vez de estar fuera aprovechando el buen clima, estoy robando la señal de internet para actualizar mi blog..

Mi mente ha dado vueltas en los últimos días tratando de entender como es eso de salir con alguien...el famoso "date"

He buscado en internet alguna referencia, y lo más rápido que he encontrado es en wikipedia...

"Dating is any social activity undertaken by, typically, two people with the aim of each assessing the other's suitability as their partner in an intimate relationship or as a spouse. The word refers to the act of meeting and engaging in some mutually agreed upon social activity. Traditional dating activities include entertainment or a meal."

Ok, me queda claro pero en qué momento sabes que ya eres el "date" de alguien... ¿es algo previamente acordado? porque parte del coqueteo, y durante las primeras salidas uno se la pasa asumiendo cosas... que si le gustas, que si le interesas, que si no, que si ya tiene compromiso, que si te esta evadiendo, que si te estás viendo muy urgido(a), que no muestras interés, que si muestras demasiado interés...uff! what if what if!!! Sé que eso le da sabor a las cosas y que también depende de lo que tu buscas y quieres... pero qué pasa cuando te has acostumbrado tanto a tí y al mismo tiempo, has querido desacostumbrarte que cuando llega alguien y te da la oportunidad de superar esa etapa, no sabes más qué hacer.

¿Qué tan racional debes ser?¿Qué tanto control puedes tener?¿Qué tanto te debes cuestionar y hasta que punto puedes hacer las cosas sin pensar? en que momento empiezas a volar?

Siempre he dicho que las relaciones interpersonales son lo más complicado para el ser humano, aún para el más estudioso, aún para quien más éxito tiene en su carrera profesional, aún para el más religioso, espiritual pues sin duda, no hay leyes que rijan nuestros comportamientos, sentimientos y reacciones con respecto a otras personas... entonces, ¿cómo deben ser las expectativas que nos formamos con respecto a esas personas? con respecto a esa persona en especial que parece dar señales y al mismo tiempo no las da...con ese que hace y no dice, que viene y se va.. con ese que te confunde con una barrera que puede ser cultural o simplemente una señal de, no gracias.

Tal vez es más sencillo de lo que parece y esto es resultado de un autoboicot...sí, tal vez mi mente me esta boicoteando para bloquearme y no dejarme querer.
¿Me debo dejar?

las inquietudes y locuras de ana

Ana es uruguaya, llegó a Estados Unidos hace más de veinte años. Hija única de un hombre napolitano y una mujer adinerada. Su madre, Aida, es originaria de Montevideo y es una mujer que siempre estuvo acostumbrada a tenerlo todo tanto así que ni en los momentos más austeros del país, dejó de exigir lo mejor.

La educación de Ana estuvo a cargo de un internado y cuando ésta cumplió dieciocho años, se fue a vivir con una tía, cerca de Montevideo. Ahí conoció a un joven músico del que se hizo novia, él quería irse a Argentina a probar suerte pero también quería quedarse con Ana. Pero la madre de Ana, pensando que él era poca cosa para su hija, decidió alejarlo de ella. Un buen día, le ofreció un boleto de avión sin regreso para Argentina a cambio de no volver a buscar a Ana, y lo hizo con conocimiento de causa pues sabía que los deseos del chico por irse al país vecino, superarían el supuesto amor por la joven. Así fue como Ana vió irse a su primer amor, o al menos asi lo cuenta. Años después, ya viviendo en Estados Unidos, Ana reconocería la cara de aquel joven al ver "Sabado Gigante" la tele en uno de sus rincones favoritos en D.C., Sergio Facheli era el nombre...

España fue el siguiente destino de Ana, quiso seguir los pasos de una amiga y probar suerte allá, sin más información sin más expectativas que llegar a Madrid. Se fue con la amiga y la misma amiga se desapareció al llegar a Madrid, lo único que le dejó por casualidad fue el nombre de su hermana que al parecer vivía allá. Ana, en su desesperación, recordó el nombre, lo busco en los directorios y llegó a su casa. Se quedó ahí por un tiempo, y para tener derecho a un cuarto tenía que limpiar, recoger, lavar y trapear la casa. Cuando no soportó más, Ana salió a buscar trabajo, sin ninguna referencia, sin ninguna experiencia más que la de asistir a su madre en el salón de belleza que esta tenía en Montevideo. Con esa misma experiencia obtuvo su primer trabajo, empezó a sobrevivir sola y a escribir su historia fuera de casa.

Conoció a su primer esposo a los diecinueve, un piloto del ejército de EU que había hecho parada en Madrid... se enamoraron y se casaron en Marruecos, de ahí se trajo a Ana a vivir a Estados Unidos, directamente a Kansas. Ana se embarazó y tuvo a Natalia y poco tiempo después, se divorció de su marido. Se volvió a casar con otro estadounidense, también perteneciente al ejército y con el que viajaba a todo aquel país que en el que EU tuviera bases aéreas... buena vida se dio, se embarazó de nuevo, esta vez tuvo a Melissa, su matrimonio duró más tiempo pero de nuevo, terminó en divorcio.

Ambos ex-maridos le pelearon la patria potestad de sus hijas con el argumento que Ana no tenía los recursos para educarlas ni mantenerlas. Natalia estudió en una escuela privada en Virginia ya que debido a un supuesto retraso, no podía asistir a una escuela pública como la mayor parte de la gente. Melissa, también asistió a escuelas privadas... ellas no crecieron juntas, incluso no parecen hermanas, lo que se refleja en su relación fría y de constante pelea. Ellas tampoco crecieron con su madre, lo que también explica su poco entendimiento y convivencia.

Ana trabajaba en la corte, pero también armaba vitrinas en las grandes tiendas departamentales como Macy's o en tiendas de marcas como Banana Republic, Gap, Loft... tuvo una boutique en D.C., un bar en Adam´s Morgan...y casi todo lo perdió. Conservó un trabajo, el de vender ropa por su parte...ropa de marca que obtiene por subasta al armar sus vitrinas. Terminó a sus cincuenta y tantos años, sin ser dueña de nada, manteniendo a su madre de ochenta años que vive en Uruguay, usando su depa como boutique y teniendo que compartir su depa con algún roomie despistado, con estancia temporal en D.C. y necesitado de un lugar céntrico, barato y previamente amueblado.

Ana es paranoica, egoísta y ensimismada. Pero a la vez tiene una parte noble que la hace comprar kilos de pollo, carne de cerdo, fruta y vegetales, para cocinar y regalar a quien la visita... aunque ella, como buena uruguaya no coma otra cosa que carne de res, pan y arroz. Dice tener muchos amigos, gente que se preocupa por ella, pero a la vez, se siente sola y fracasada...se ve en su cara, el cansancio, el hartazgo, el complot del mundo contra ella.

Como todos en algún momento de nuestra vida, Ana quiere sentirse querida y por eso, quiere proteger a quien le parece estar desprotegido...rechaza cualquier señal de cariño hacia ella pero al mismo tiempo, quiere que la acompañen y que la escuchen...digamos que prefiere un trato que no sea recíproco sino donde la energía fluya única y exlusivamente hacia ella. Locuras uruguayas en definitiva.

Sí, Ana es mi roomie y llevo casi cuatro meses compartiendo depa con ella. Me dirán que qué ganas de toparme con estos personajazos (como Nancy, mi casera anterior)...me cuestionarán sobre qué necesidad de esta convivencia. No lo sé... tal vez son personas con las que me he tenido que topar...tal vez es parte de la experiencia de estar aqui y tal vez, es tiempo de darme tiempo y ajustarme a algo que responda a mis necesidades y expectativas. En fin, esta mujer me ha dado mucho de qué hablar, pensar, escribir, quejarme y comprender. Cuando tienes que romper una barrera cultural, es complicado el proceso de adaptación... podemos pensar que rebasar la barrera con una cultura similar a la tuya es más sencillo. Sin embargo, hay más factores que influyen como la educación, las experiencias de vida, el entorno...Nunca pensé que podría llevarla mejor con una señora gringa de sesenta y siete años que con una uruguaya de cuarenta o cincuenta y tantos...
increíble?