marzo 27, 2010

En busca del sueño mexicano -porque no sé dónde quedó el sueño americano

Hoy es viernes y a diferencia de lo que hago cada viernes después del trabajo, esta vez decidí usar mis energías restantes de la semana en escribir. No sé cuál es la técnica que los bloggers sigan para actualizar su blog, yo no lo hago con mucha frecuencia pero en la última semana he traído un tema que no deja de darme vueltas en la cabeza; si no lo escupo, no podré dormir hoy.

Todo latino que llega a Estados Unidos tiene por solidaridad o deber moral, alguna postura cuando llega el debate sobre la reforma migratoria. No es fácil abordar el tema tratando de ser objetivos, es muy fácil apasionarse. Sobretodo y hablando del caso de los inmigrantes mexicanos, porque aunque sepamos que 11 millones viven sin papeles y reconozcamos que de alguna forma han burlado las leyes de EU para seguir aquí, también sabemos las razones que los llevaron a tomar esa decisión y riesgo, entonces nos volvemos empáticos y el debate se complica más.

Sin embargo, no es mi interés discutir las propuestas demócrataas o republicanas para lidiar con el tema, ni confundirme con las inquietudes políticas de partidos y grupos de presión, simplemente quiero profundizar en mi creencia de que ese sueño americano que inspiró a las primeras generaciones de migrantes (sobretodo la de los latinos) existe ya solo en nuestra mente...que si bien urge una reforma al sistema estadounidense para integrar a la población existente también es tiempo, de que nuestros países emisores de migrantes se volteen a ver a sí mismos para dar la oportunidad a sus ciudadanos de generar su propio sueño sin tener que seguir viendo al norte.

En entradas anteriores he hablado sobre cómo la confianza en las instituciones determina el comportamiento de los ciudadanos aquí en Estados Unidos. Si bien durante el último periodo de Bush creció la desconfianza y la crítica al gobierno, los estadounidenses no asocian gobierno con corrupción (al menos no en el grado que lo hacemos en México). Todo el mundo fue testigo de cómo empezaron a perder la esperanza, y de cómo la idea del cambio levantó de nuevo las expectativas para reposicionar la importancia de palabras como libertad e igualdad así como de la idea que cada uno puede ser dueño de su propio destino. Y justamente ésta última, es la idea básica del sueño americano.

En mis recuerdos de niña, de estudiante y profesionista viviendo en México, los Estados Unidos siempre me fueron referidos como "una tierra de oportunidades". Tengo familiares que han migrado a Nevada, California, Colorado y que desde hace más de 15 años no han regresado a México porque su estatus migratorio no lo permite. Alcanzaron el sueño americano porque su vida es más tranquila, las cosas sí suceden, pueden comprar de todo y el dinero les alcanza, confían en que las leyes no se rompen tan fácilmente, se quejan y son escuchados -aunque sea demandandando al café de la esquina por tremenda quemada de garganta pues no sabían que la bebida estaba tan caliente. Esta es la percepción que siempre me han compartido y lo único que me dice es que las oportunidades que maravillosamente ofrece esta tierra son de consumo puro, donde tu poder adquisitivo aumenta (en relación con el que tu país te daba) y no importa el tiempo que te endeudes...tendrás casa propia, auto, ropa, comodidades que antes no habías pensado. No te importa tener dos trabajos o incluso tres, de mesero, busboy, niñera, albañil, lavaplatos.. No importa porque al final tendrás la tranquilidad que en tu país no encontrabas. Tu destino está en tus manos, tú lo controlas, este es el sueño americano. ¿De verdad? A ver, esperen...

Hace casi cuatro años, conocí a una chava que apenas regresaba de Los Ángeles después de vivir allá por diez años. Sus papás migraron con todo e hijas para buscar mejores oportunidades, entraron como turistas pero no volvieron a cruzar la frontera. Esta chava y su hermana entraron a la escuela, no solo a high school sino al community college que les permitía no solo estudiar una carrera sino incluso titularse. Sin embargo, una vez graduadas, su estatus migratorio no les permitiría ejercer la carrera. Las opciones eran claras, seguir trabajando en ese mismo restaurante cuya paga sirvió para sus estudios o, regresar a México a empezar de nuevo, aprovechando todo la experiencia de vivir en EU. Esta chava escogió la segunda opción pero tuvo que hacerlo sola, pues nadie más en su familia estuvo dispuesta a arriesgar...Tu destino está en tus manos, tú lo controlas, este es el sueño americano, solo que ella siguió un sueño mexicano -más allá de cualquier poder adquisitivo.

Hace una semana, millones de latinos se manifestaron en el National Mall de Washington, D.C. para exigir la reforma migratoria que se ha esperado por años. Creo en que es realmente necesario lograr un acuerdo que mejore el sistema, que integre y reconozca a los inmigrantes en la dinámica social, y que sea a conveniencia tanto suya como del Estado. Desde que vivo en D.C. he entendido el por qué de la discriminación a la población latina, cuando muchos se dedican a seguir rompiendo la ley o simplemente a beber y ser un lastre social más. Pero también he sido testigo de las ganas de superación, las ganas de aprender, de conocer; me admira ver cómo las segundas y terceras generaciones que ya son obviamente, ciudadanos, buscan fortalecer las redes profesionales de latinos para no ser ya una minoría que proporciona solamente mano de obra barata y no calificada a la economía estadounidense. Sino al contrario, que quieren crecer la base de profesionales comprometidos con el desarrollo de la comunidad hispana en EU.

Hace dos años, cuando me contrataron para venir a trabajar a D.C. algunos familiares y conocidos se sorprendieron de saber que migraría de manera legal, desde entonces y cada vez que regreso, me dicen que no regrese que me quede aquí..."porque allá está increíble, porque vives tranquila y hay mejores oportunidades, porque aquí las cosas se están poniendo peor". He vivido grandes experiencias, he hecho grandes amigos, he conocido personas muy diversas e interesantes, he tenido libertad e independencia. He aprendido de los aciertos de este país y también de sus errores...hoy comprendo su razón de ser y también, la razón de mi país. Mi aprendizaje aún no termina y no pienso regresar pronto, pero mi sueño no es el americano porque sé que seré más útil en México, que este es mi medio pero mi fin último no está en esta ciudad...Porque también estoy construyendo mi sueño mexicano.


Nota curiosa: Desafortunadamente, el debate de la reforma de salud opacó un poco la nota de la marcha pero creo que la propuesta está tomando mejor forma y logrando mayor comprensión de congresistas aunque dudo que en tiempos de crisis económica, puedan concretar algo durante este 2010

1 comentario:

feressea dijo...

nota de interés

http://tinyurl.com/yeknqe9