hay pocas cosas en este mundo que me generan obsesión.
de todas las locuras que circulan en mi cabeza no hay lugar para una obsesión por la limpieza, por el orden o la puntualidad -ausencia que espero no sea evidente en mi persona.
sin embargo, desde pequeña he tenido esta fijación por los olores, los perfumes, los humores. no sé la razón pero mi mente siempre ha asociado momentos importantes de mi vida y personas cercanas a mí con olores...mi mente y mi olfato se conectan para reconocer.
y no es que me quiera robar la idea de Patrick Süskind de "El Perfume". aunque debo decir que fue hasta que lo leí -cuando tenía 12 años, que empecé a hacer consciente esta obsesión y a darme cuenta que tal vez no era la única y que esa particularidad ya no era mía nada más...
Al hacer consciente una obsesión como ésta, me lleno de recuerdos...
cuando era niña, mis papás nos llevaban de viaje muy seguido. recuerdo que lo que mi hermano y yo hacíamos al poner pie en el hotel era recorrer cada rincón, ver todo lo que nos alcanzara antes de ir a nuestro cuarto. pero para mí la mejor experiencia era pararme al entrar y poder olerlo...el olor a hotel, siempre nuevo, siempre fresco, siempre atrayendo gente...tal vez lo asociaba con "vacaciones" y por eso me hacía tan feliz. Creo que fue el primer olor que hice consciente, mi primer referencia para un recuerdo agradable.
Había otras ocasiones en las que mis papás viajaban y no nos llevaban con ellos o iban a fiestas con los tíos y nos dejaban con los primos en casa de alguien más. Había -y todavía existe, una casa en particular cuyo olor para mí era demasiado intenso...y lo sigue siendo. Intenso mas no desagradable, simplemente un humor fuerte impregnado en absolutamente todas las pertenencias de quienes vivían ahí. Intenso porque era un olor distinto, fuerte, con presencia imponente...lo puedo recordar sin problema aún teniendo mucho tiempo sin visitar la casa.
Los primeros días de clase en la primaria y en la secundaria tenían un cierto olor a nuevo, a cuadernos nuevos, a mochila nueva, a pluma fuente nueva, el salón y el pupitre nuevos..todo se mezclaba con el nervio del primer día. Uff! Lo impresionante es cómo te vas acostumbrando a ese olor particular, que se vuelve parte de tu día a día hasta que algo nuevo llega, tu día a día cambia y las sensaciones se combinan con nuevos olores. Así tengo mi memoria clasificada y el recuerdo de las personas guardada. Los pequeños detalles nunca son insignificantes sino incluso, pueden ser lo más significante.
Sí, suena a una loca u obsesiva pero también ubico perfecto el olor de la oficina en mi primer trabajo y lo asocio con una sensación de miedo y gran expectativa. Lo mismo cuando llegué a DC, con una lluvia continua e incesante; lo mismo con las cuatro casas donde he vivido...regresar el tiempo es fácil.
Y si se preguntan la razón de este post, les cuento que ayer un chico -que apenas conocí- me repitió cuatro veces en momentos distintos de la noche que el perfume que yo estaba usando lo volvía loco...y la última vez que lo dijo, me dijo que le recordaba a quien fue su primer amor.
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