
Puede sonar malinchista el título de este post, pero quienes han vivido fuera de su país natal, fuera de México en este caso, no podrán negar que al menos una vez hicieron algo que nunca habrían hecho en su país... Tal vez algo que no está permitido, algo que no es tan común o simplemente, algo que no se acostumbra hacer.
Hoy, por primera vez en mi vida, me reuní con amigos a ver el informe presidencial de Barack Obama. ¿Snob? ¿Wannabe? ¿Malinchista? Para mí, la única manera de titular esta "actividad" es, interés por conocer y entender. De hecho, me reuní con tres chavos de mi edad -o casi- que trabajan o han trabajado con el Congreso, en campañas políticas, o en think tanks o para el gobierno y tienen hasta cierto punto, un criterio formado con respecto al gobierno de EU. Todos ellos, demócratas y pro Obama, lo cual hizo más interesante la convivencia.
¿Por qué interesante? Desde el 2008 que pude ser testigo de las campañas políticas y de la fiebre Obama, me di cuenta de cómo el discurso por "el cambio" cimbró en la mayor parte de la población. El impacto fue tan fuerte que trajo como resultado la elección de Barack y sigue siendo tan fuerte la palabra "cambio", que a un año de su toma de posesión... una parte importante de la población exige ver los resultados de ese cambio prometido.
Claro, en un año no puedes cambiar los vicios y fallas de un sistema político, social o económico... eso lo sabemos bien en México, ¿qué no? Y es que esta sociedad, estadounidense, pocas crisis ha vivido... de la magnitud que nuestros países en Latinoamérica están acostumbrados, y por eso resulta más difícil confrontarlo -y con esto me refiero al nivel sociológico en el que como grupo, siempre se han asumido como el país más poderoso, estable, que lidera la economía global, etc. Los esquemas empiezan a cambiar y por eso, la recesión del año pasado fue tan sonada en los medios a nivel nacional e internacional.
Al estar viendo el informe, el famoso "Estado de la Unión", me di cuenta de la confianza y esperanza que jóvenes de mi edad aún guardan en las instituciones. Y no es que los llame incrédulos ni idealistas baratos, al contrario, me parece perfecto que guarden esos sentimientos por el gobierno de su país pero a veces considero que ven todo de manera parcial y muy perfecto -como si realmente los valores que proclama su gobierno, su presidente, su país desde su creación fueran absolutos. Y al mismo tiempo, considero que esos discursos del "cambio", "libertad", "igualdad", son tan fuertes que han determinado el patriotismo de las personas que integran este país. ¿Qué nos pasa, específicamente a los mexicanos, que estas palabras no nos cimbran tanto como debieran? Ni siquiera cuando vino el "cambio" a nosotros, fuimos capaces de asumirlo como nuestro y terminamos adjudicándoselo de nuevo al gobieron y a las instituciones como si fuera su único deber -aunque claro, ni con una segunda oportunidad han sido capaces de materializarlo.
En fin, en estos dos años de vivir en esta gran capital -porque es una ciudad increíble, he logrado entender al país de manera más amplia, a juzgarlo mejor en sus errores y a reconocerlo mejor en sus aciertos. Pero también he aprendido a entender mejor nuestros orígenes como mexicanos, en nuestro ser y nuestro deber ser.
Al final siempre concluyo en que que tenemos la pasión y solo nos falta creérnosla!

1 comentario:
Me gustó mucho tu entrada! Aunque me parece muy triste que en México las palabras "libertad" "igualdad" "justicia" "democracia" no pesen tanto entre nuestros iguales. Es muy interesante, y mi respuesta quizá esté en la historia, en cómo los Estados Unidos han formado parte fundamental en la gestación de ideas políticas y México siempre ha estado inmerso en otras discusiones. Al final siempre concluyo que es por la naturaleza de nuestros países. México es una potencia cultural (quizá sin quererlo ni buscarlo) y Estados Unidos es una potencia intelectual (queriéndolo y buscándolo). Por potencia cultural me refiero a que México tiene una cultura rica producto de tradiciones ancestrales más de carácter cotidiano e histórico en términos del choque de civilizaciones que aquí se han dado y que han dado como resultado un país heterogéneo con expresiones eclécticas y mestizas como pocos en el mundo. Los norteamericanos por su parte, siempre han sido occidentales y nacieron como nación al candor de ideas revolucionarias y se han constituido como una potencia no solo económica, sino de generación de conocimiento e ideas. Estados Unidos se construyó con Ideas. México se hizo con tradiciones.
Un saludo y un fuerte abrazo hasta allá!
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