siempre existe una barrera que construimos con respecto a los demás, a pesar de que seamos seres naturalmente sociales, tenemos ese instinto de sobrevivencia que nos motiva a protegernos de cualquier posible daño.
el grosor depende de cada persona, incluso hay ocasiones en que decidimos reducirla un poco y arriesgarnos para vivir lo que finalmente resulta inevitable.
de vez en vez es recomendable hacerlo, para aprender a partir de la experiencia aunque resulte doloroso después.
y aunque dicen que la experiencia hace al maestro, los sentimientos funcionan como rompecabezas y dependen entonces de tu agilidad y habilidad para poner todo en su lugar.
por eso mismo, después de haber reducido mi barrera, abierto mis puertas y haberlos conducido hacia lo que se escondía detrás, sin restricciones, hoy quiero despedirme...
si en algún momento te encuentras con ellos.. quisiera que no les mintieras porque no me he recuperado del todo pero en el proceso les puedes decir
Que me has visto mejorada.
Y que hay alguien a mi lado
Que me tiene enamorada
Que los días se han pasado
Y ni cuenta yo me he dado
Que no me ha quitado el sueño
Y que todo está olvidado
al final de todo, terminaré agradeciéndoles el tiempo ganado y el tiempo perdido, la confianza dada y también la arrebatada... quisiera que al revés, les dijeras que ya no me ves.. pero siempre tendré la inquietud de volverlos a ver y decir.. estoy bien.
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